Mucha gente busca el ejercicio físico como parte de su búsqueda de una vida saludable, sea por motivos estéticos o no.
Perder peso será necesariamente parte de ese proceso: el consumo de grasas por parte del cuerpo durante el ejercicio hará que el atleta comience a reducir su peso. Pero surge otro problema: la flacidez de la piel.
Para varios atletas cuya razón principal para hacer ejercicio es perder peso, sin un asesoramiento y acompañamiento apropiados, la flacidez que aparecerá será un factor desmotivador. Por eso, es extremadamente importante saber cómo actuar y convertir la práctica del ejercicio en una herramienta para una vida más saludable.
Por esa razón, BOOMFIT habló con la Entrenadora Personal Filipa Amendoeira sobre los impactos de la flacidez en el proceso de adelgazamiento y cómo evitarlos, valorando al propio atleta.
“El secreto está en la adhesión, consistencia y equilibrio”
La primera pregunta que le hicimos a Filipa fue por qué surge la flacidez durante el proceso de adelgazamiento. Y ella nos respondió de forma muy gráfica: “Tú tienes una bolsa llena de cosas. Si vacías la bolsa, se arruga y se cae...”, compara la profesional, añadiendo que “lo mismo pasa con nuestro cuerpo: cuando simplemente la piel está estirada porque hay un exceso de grasa, y de repente ocurre esa pérdida de grasa sin que haya un estímulo muscular para que la piel se adapte, pasa precisamente eso”.
¿Y cómo se previene esta flacidez? “La única forma es asociar siempre el trabajo muscular al déficit calórico obtenido a través de la alimentación, combinar siempre ejercicio físico y dieta”, dice la profesional. Para Filipa, “los mejores ejercicios son aquellos que nos permiten hacer movimientos de calidad e que tengan una buena relación estímulo-fatiga”, es decir, “entrenamientos de fuerza” que “estimulen la capacidad muscular”: “Los mejores ejercicios te permiten obtener una amplitud de movimiento”, subraya la profesional, señalando que estos ejercicios tienen “un buen potencial para el desarrollo muscular” y “permiten trabajar con buenas amplitudes y trabajar el músculo en su totalidad”.
Relacionado con esto, está la alimentación, donde una “buena ingesta de agua” es “fundamental para la elasticidad de la piel”, pero también es importante que el régimen alimenticio siga algunas reglas: “debes asegurarte de que estás en déficit calórico, pero también garantizar que comes la cantidad adecuada de proteínas, grasas y carbohidratos al día para ti y para tu objetivo”.
Fiel a nuestra máxima de “cada atleta es único”, también Filipa cree que el entrenamiento es algo “muy individual”: “Debes entrenar lo que es real para ti. Piensa siempre así: ¡el plan tiene que adaptarse a tu vida, y no la vida a tu plan!”. ¿Y cómo incluir los ejercicios de resistencia en el plan de entrenamiento? Definiendo un objetivo real. “Es siempre mucho más fácil implementar cualquier hábito si defines día y hora fijos: ¡es tu compromiso!”, sostiene la profesional, subrayando que la realidad también debe ser “honesta contigo mismo”, preparando el entrenamiento en el gimnasio o en casa. “¡Quien no se prepara, se prepara para fallar!”.
"Lo difícil no es llegar, es mantener"
No obstante, la flacidez tiene impactos diferentes en varios atletas. Factores como la edad, el tipo de entrenamiento realizado o el metabolismo afectarán al cuerpo, haciendo que los resultados se resistan a aparecer, al menos aparentemente: “Si haces lo correcto, ves resultados muy rápidos. Pero frente al espejo no ves nada”, asegura la profesional, que sugiere que el “antes y después” se haga con fotos. “De no ser así, corres el riesgo de desmotivarte y pensar que nunca está pasando nada”. Pero claro, no hay resultados universales, siendo necesario evaluar cada caso, determinando la necesidad o no de un método más arriesgado para revertir toda la flacidez: “Efectivamente, hay casos de obesidad de personas que pierden 50, 60 o 70 kilos y cuya piel fue estirada a un estado absurdo, pero cuando se pierden 5 o 10 kilos es completamente posible. Realmente hay que evaluar cada caso”, enfatiza.
A pesar de todas estas condiciones, hay un activo que es más importante que todo lo demás: el propio atleta. Para Filipa, en un programa de adelgazamiento, “lo que dará resultado es lo que tú puedes mantener para toda la vida” y los resultados son relativos: “Lo difícil no es llegar, es mantenerlo”, considera. La entrenadora personal enfatiza que deben dejarse “planes restrictivos, entrenamientos aleatorios” y apostar por “algo que encaje en tu día, que te dé placer y se adapte a lo que necesitas y te gusta: el secreto está en la adhesión, consistencia y equilibrio”, haciendo que todo el proceso sea “lo más natural posible”.
¿Y dónde queda el atleta? Es el centro de todo: “Sin ti no existe tu trabajo porque no existes. Sin ti no existe tu marido/esposa porque no existes. Sin ti no existen tus hijos porque no existes. Si tú no existes, nada más existe debajo: entonces cuida de ti, porque eres tu mayor activo”.
Conclusiones finales
Para Filipa Amendoeira, la flacidez que aparece en un proceso de adelgazamiento puede evitarse, siendo necesario cumplir un plan en todos los aspectos y que se adapte a la vida del atleta y no al revés.
Crear ese plan debe hacerse en conjunto entre el atleta y el profesional que lo acompaña, nunca defraudando expectativas, pero siempre enfocándose en el objetivo de persistencia de resultados.
Aquí, en BOOMFIT, creemos en esa persistencia, ayudando a decenas de atletas y profesionales a recorrer ese camino. Por eso trabajamos todos los días para traer los mejores equipos a precios justos: habla con nosotros y te ayudamos en este viaje.
¡Buenos entrenamientos!


