Portugal está mejorando. Pero sigue muy lejos de Europa.
El más reciente Eurobarómetro Especial 574 sobre Deporte y Actividad Física, divulgado por la Comisión Europea en septiembre de 2026, muestra una evolución positiva en los hábitos de actividad física de los europeos.
En la Unión Europea, el porcentaje de ciudadanos que declara no practicar nunca ejercicio o deporte cayó de 45% en 2022 a 39% en 2026. Al mismo tiempo, el 38% dice practicar varias veces por semana y el 9% casi diariamente.
Portugal acompaña esta evolución, pero parte de una realidad bastante diferente.
En 2022, el 73% de los portugueses afirmaban no practicar nunca ejercicio o deporte. En 2026, ese porcentaje descendió al 68%, mientras que la práctica varias veces por semana aumentó del 18% al 24%.
Hay una mejora, pero la distancia respecto al resto de Europa sigue siendo significativa. Portugal mantiene el porcentaje más alto de la Unión Europea de personas que dicen no practicar nunca ejercicio o deporte, seguido por Rumania, con 66%, y Grecia, con 65%.
En el extremo opuesto, encontramos países donde el ejercicio forma parte de la rutina de una porción mucho mayor de la población. En Finlandia, el 21% de los encuestados dice practicar ejercicio diariamente y otro 59% varias veces por semana. En Dinamarca, los valores son, respectivamente, 20% y 59%.
La realidad portuguesa no es, por tanto, inevitable. Y más que constatar la distancia que nos separa de los países más activos, interesa entender qué puede estar dificultando el paso de la intención a la práctica.
Si conocemos los beneficios, ¿por qué seguimos sin entrenar?
Los propios datos revelan una contradicción interesante.
El 98% de los portugueses reconocen la contribución del deporte y la actividad física a la salud mental. Sin embargo, el 68% dice no practicar nunca ejercicio o deporte.
Es decir, reconocer los beneficios no significa necesariamente lograr convertirlos en un hábito.
Las barreras apuntadas por los portugueses ayudan a explicar esta diferencia: el 39% refiere falta de motivación y el 31% falta de tiempo, debido a responsabilidades profesionales, escolares o familiares.
Y es precisamente aquí donde estos números dejan de ser solo un retrato de los hábitos de los portugueses y pasan a ser particularmente relevantes para gimnasios, clubes, entrenadores personales, estudios y demás profesionales del sector.
El reto del fitness puede estar menos en convencer y más en facilitar
Si gran parte de la población ya reconoce que la actividad física es importante, tal vez el próximo paso para el sector no sea solo continuar explicando por qué debemos entrenar.
Puede ser necesario entender qué está impidiendo que las personas comiencen y, sobre todo, que continúen.
Para quienes disponen de poco tiempo, la respuesta puede pasar por formatos de entrenamiento más cortos y flexibles. Para quienes sienten falta de motivación, acompañamiento, definición de objetivos, retroalimentación y comunidad pueden asumir un papel diferente. Para alguien que nunca ha entrenado, la propia experiencia de entrar a un gimnasio, comprender los equipos y saber por dónde empezar puede representar una barrera.
Esto obliga a los espacios de fitness a mirar la experiencia también desde la perspectiva de quienes aún no forman parte del sector.
Algunas preguntas se vuelven especialmente relevantes:
👉 Tiempo: ¿es necesario reservar una hora para que un entrenamiento sea percibido como válido o pueden existir formatos más cortos y fáciles de encajar en la rutina?
👉 Motivación: ¿qué sucede después de la inscripción? ¿Existe acompañamiento y una razón para volver?
👉 Experiencia: ¿un espacio pensado para quienes entrenan desde hace años es igualmente fácil de usar para alguien que está comenzando?
👉 Variedad: ¿existen diferentes formas de entrenar capaces de responder a distintos objetivos, edades y motivaciones?
👉 Comunidad: ¿puede el sentimiento de pertenencia ayudar a transformar una intención individual en un hábito?
La cuestión deja, por tanto, de ser solo “¿cómo conseguimos más inscripciones?”.
Pasa también por preguntarse:
“¿Qué necesitamos cambiar para que alguien que hoy no entrena pueda comenzar y encuentre razones para continuar?”💡
Porque existe una diferencia importante entre dar acceso al ejercicio y hacerlo realmente accesible en la vida cotidiana.
Los jóvenes muestran que Portugal puede tener una relación diferente con el ejercicio
Pero el 68% también oculta diferencias importantes entre generaciones.
Los portugueses más jóvenes practican considerablemente más deporte.
Entre los 15 y 24 años, el 85% de los chicos y el 63% de las chicas afirman practicar deporte. Cuando miramos a las generaciones mayores, el escenario prácticamente se invierte: entre los hombres mayores de 75 años, el 95% dice no practicar deporte y, entre las mujeres de la misma franja de edad, son el 86%.
Esto significa que no existe una relación igualmente alejada del ejercicio en todas las generaciones.
Hay una población joven significativamente más cercana al deporte. Y ese dato puede ser tan importante para el futuro del sector como el propio 68%.
Porque la cuestión deja de ser solo cómo lograr que más jóvenes entrenen.
Pasa a ser: ¿cómo garantizar que los jóvenes que entrenan hoy sigan activos dentro de 10, 20 o 30 años?
El reto no es solo comenzar. Es lograr continuar a lo largo de la vida. 🏃
La transición a la vida profesional, el aumento de responsabilidades, la paternidad y el propio envejecimiento modifican la disponibilidad, los objetivos y lo que cada persona busca en el ejercicio.
Y si la falta de tiempo ya aparece como una de las principales barreras identificadas por los portugueses, estas transiciones pueden ayudar a comprender por qué es tan importante mirar la práctica física desde una perspectiva de continuidad.
El joven que hoy busca intensidad y entrenamientos más largos puede, algunos años después, necesitar sesiones de 30 minutos que pueda encajar entre el trabajo y la familia.
Más tarde, puede empezar a valorar otros objetivos, como fuerza, movilidad, recuperación, acompañamiento personalizado o mantenimiento de la autonomía.
La solución no pasa necesariamente por hacer que una persona entrene de la misma forma durante toda la vida.
Pasa por garantizar que existan formas relevantes de seguir entrenando en cada etapa de la vida.
Y esto representa una oportunidad importante para los espacios de fitness: diversificar modalidades, equipos, formatos y experiencias para poder acompañar no solo a diferentes tipos de usuarios, sino también la evolución del mismo usuario a lo largo de los años.
Del acceso a la adhesión: ¿qué dicen estos datos al sector del fitness?
Cuando juntamos estas conclusiones, el retrato portugués se vuelve más complejo de lo que puede hacer parecer la última posición en el ranking europeo.
Portugal sigue con niveles de práctica muy bajos. Pero está mejorando, existe una alta conciencia de los beneficios de la actividad física y hay una generación joven significativamente más cercana al deporte.
Para gimnasios, clubes, estudios y profesionales, esto abre dos frentes.
El primero consiste en llegar a la enorme población que aún no entrena, buscando reducir las barreras de entrada relacionadas con el tiempo, la motivación, el acompañamiento o con la propia experiencia de entrenamiento.
El segundo consiste en no perder a quienes ya entrenan, acompañando los cambios de necesidades y rutinas a lo largo de la vida.
El crecimiento del sector puede, por tanto, no depender solo de disputar a los mismos practicantes entre diferentes espacios. Hay una población mucho mayor que sigue fuera de ese universo.
❓ ¿Cómo hacer que el primer entrenamiento sea menos intimidante? ¿Cómo encajar el ejercicio en una rutina con poco tiempo? ¿Cómo mantener la motivación después de las primeras semanas? ¿Cómo adaptar la experiencia cuando cambian las necesidades? ¿Y cómo evitar que los jóvenes activos de hoy se conviertan en los adultos inactivos de mañana?
El 68% muestra la dimensión del problema. Los más jóvenes muestran que el escenario no tiene que seguir así. El reto para el sector es crear condiciones para que comenzar sea más fácil y continuar tenga sentido en todas las etapas de la vida.


