Más que unos pasos a seguir, un plan de entrenamiento es un compromiso que firmas con la persona que te elige para entrenar. Exige disciplina, comprensión y concentración entre tú y el deportista, en el que tú tienes que ayudarle a alcanzar el objetivo de llevar una vida saludable.
Cada deportista es único, con características y objetivos diferentes. Por eso, un plan de entrenamiento no puede aplicarse a todos por igual: debe ser exclusivo y adaptado a cada uno, compartiendo, sin embargo, la misma misión de satisfacer las necesidades de cada persona, reflejando la experiencia y la dedicación del entrenador personal.
Aquí en BOOMFIT, creemos que el esfuerzo debe tener un propósito. Por eso, en este artículo, hemos reunido ocho consejos para que puedas diseñar un programa de entrenamiento exitoso.
CONSEJOS PARA EL ÉXITO
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Consejo 1: Realizar una evaluación inicial
Antes de dar el pistoletazo de salida a este viaje de fitness, es necesario evaluar a la persona a la que vas a entrenar. Esta es una parte importante: debes conocer al deportista y saber desde qué punto comienza el entrenamiento, realizando una evaluación inicial general y comprendiendo su estado físico actual.
Las pruebas físicas que vas a realizar serán un excelente punto de partida. De esta forma, podrás determinar qué tipo de ejercicios serán más adecuados para tu deportista, así como comprender si existen limitaciones físicas preexistentes o lesiones que puedan afectar a los entrenamientos.
Este es el primer paso para identificar cuáles son los mejores ejercicios para un plan de éxito.
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Consejo 2: Establece metas y objetivos
Después de evaluar a tu deportista, comparte con él los resultados, identificando lo que se puede mejorar. Es el momento de discutir qué se pretende, qué metas y objetivos se quieren alcanzar.
Es cierto que, a menudo, los principiantes pueden tener expectativas muy altas e inalcanzables en ese momento. Por eso, pon las cartas sobre la mesa: establece metas y objetivos realistas y medibles con tus atletas. Pueden ser expectativas modestas al principio, pero esa definición creará en la persona que te ha elegido para entrenar un propósito, indicándole el camino a seguir. Al fin y al cabo, el camino apenas ha comenzado y hay muchos más obstáculos que superar.
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Consejo 3: Selecciona los ejercicios adecuados
Como ya hemos dicho, un plan de entrenamiento debe ser único. Por eso, elegir ejercicios al azar es contraproducente, además de que estarás traicionando la confianza de tu deportista.
Personaliza el programa: propone ejercicios variados estratégicamente distribuidos a lo largo de todo el proceso para que los objetivos definidos entre tú y tu deportista se alcancen plenamente. Define conjuntamente qué hacer en cada nivel, el número de series, los tiempos de entrenamiento y los accesorios que vas a utilizar. De esta forma, transmitirás confianza en tu trabajo, además de crear un reto, motivando y conquistando a tu deportista.
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Consejo 4: La progresión es el objetivo
Tarde o temprano, tú y tu deportista empezaréis a notar una evolución. Al principio puede ser lenta, pero rápidamente quien te ha elegido para entrenar irá superando etapas, siempre con los objetivos a la vista.
Sin embargo, lo importante no es la llegada, sino el camino. Por eso, debes acompañar siempre la progresión, animando a romper los límites y a superar los obstáculos. Al darse cuenta de que está más cerca de los objetivos, el deportista seguirá dedicándose a evolucionar más rápidamente. Esa será tu función en esta etapa: ¡hacer de cada entrenamiento un logro!
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Consejo 5: El entrenamiento se adapta al deportista
Cuando decimos que un plan de entrenamiento es único, no es simplemente un eslogan: la adaptabilidad es la clave. El plan perfecto puede dejar de serlo rápidamente porque pueden surgir factores limitantes en el camino: una lesión, un cambio en la rutina diaria o, simplemente, porque el deportista no se ha adaptado al ritmo del entrenamiento.
Al igual que el plan, cada deportista es único, por lo que es necesario realizar ajustes a lo largo del camino. Por eso, el plan de entrenamiento no debe ser estático ni inflexible: debes analizar continuamente la evolución del deportista, identificando rápidamente las necesidades actuales y ajustando los ejercicios y todas las características del plan, manteniendo, sin embargo, los objetivos marcados.
Esto generará confianza, ya que el deportista percibirá que estás atento y dispuesto a ayudarle a superar las dificultades y a alcanzar juntos los objetivos marcados.
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Consejo 6: Evita la monotonía
¡A nadie le gusta hacer siempre lo mismo! Por eso, tu plan de entrenamiento también debe seguir ese mismo principio.
Utiliza tu «caja de herramientas»: elige ejercicios y accesorios, optando por una rutina de entrenamiento que combine creatividad, variedad y diversión en la medida justa para que el deportista se sienta motivado a continuar.
Todo esto proporcionará estímulos positivos que convertirán el entrenamiento en una experiencia. De esta forma, el deportista acudirá a los entrenamientos más motivado para seguir su plan, ya que siempre tendrá algo diferente esperándole.
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Consejo 7: Nutrición y descanso
Si la idea de «sopas y descanso» cuando estamos enfermos sigue siendo válida para algunos, la idea de «nutrición y descanso» es válida cuando estamos sanos. Más aún cuando estamos en un programa de entrenamiento.
A medida que avanza el plan, la exigencia será mayor, lo que hará que el deportista necesite seguir una dieta más saludable y tener hábitos de sueño más correctos.
Este tipo de necesidades también deben incluirse en el plan: explica las ventajas de seguir una dieta equilibrada y de tener un sueño regular y reparador, y cómo esto permitirá un entrenamiento más provechoso y con un impacto positivo a largo plazo.
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Consejo 8: ¡Motivación! ¡Motivación! ¡Motivación!
¡Tu deportista es único! Pero también debes hacerle sentir como tal, ya que el entrenamiento puede ser agotador y, a veces, desmotivador: puede que los resultados no lleguen tan rápido como él desearía o que el plan no se cumpla en el plazo previsto. Son pequeños contratiempos, pero que tienen un fuerte impacto en el deportista.
Por lo tanto, también tendrás que cumplir otra función importante en el plan de entrenamiento: ¡motivar al deportista! Este «refuerzo positivo» es fundamental, sobre todo para los deportistas principiantes y, posiblemente, inexpertos, que pueden sentirse un poco desorientados y fuera de su «hábitat». Sé lo más transparente posible, comunicándote de forma positiva y ofreciendo soluciones a los contratiempos que surjan, sin olvidar nunca felicitar al deportista cuando alcance un hito importante. Sin embargo, si el deportista falla, debes apoyarlo y darle sugerencias sobre cómo recuperarse, animándolo a cumplir el plan.
De esta forma, el deportista se sentirá apoyado y motivado para continuar el camino, al darse cuenta de que su entrenador personal está a su lado.
En el fondo, un plan de entrenamiento exitoso representa un compromiso entre tú y el deportista al que vas a entrenar. Nunca olvides que, al otro lado, hay alguien con miedos y angustias como cualquier otra persona y que necesita apoyo para alcanzar los objetivos que se propone.
Decidir cuáles son los mejores ejercicios para alcanzar esos objetivos forma parte de tu trabajo. Pero en BOOMFIT queremos ayudarte en esa tarea, poniendo a tu disposición el equipamiento ideal para que tus atletas alcancen todas sus metas y se sientan mejores personas.
Por eso, si tienes alguna duda, envíanos un mensaje: nuestro equipo está listo para ayudarte a encontrar el accesorio adecuado para incluir en tu próximo programa de entrenamiento.
¡Buenos entrenamientos!


