En la gran mayoría de los casos, una condición física no es motivo para no poder practicar deporte. De hecho, cualquier persona puede (y debe) practicar cualquier tipo de actividad física.
No obstante, existen algunas condiciones que pueden impactar la vida de las personas, sean enfermedades o limitaciones físicas, que les impiden practicar actividad física de forma regular y completa. Como entrenador personal, deberás estar preparado para manejar a esos atletas.
Pero, claro, siempre surgen dudas y se plantean muchas preguntas:
- “¿Seré capaz de manejar a este/a atleta?”
- “¿Tendré los conocimientos adecuados para ello?”
- “¿Debo buscar ayuda de otros profesionales?”
Con este artículo, buscamos precisamente darte algunos insights para ayudarte!
Cuando la duda se instala…
En tu carrera como profesional del fitness, tendrás que tratar con muchos clientes que te buscarán porque consigues los resultados que ellos desean, ya sea por aspectos físicos o estéticos.
Aunque no existen recetas mágicas, para muchos de ellos, los ejercicios habituales (incorporados en un plan de entrenamiento personalizado para cada atleta) acabarán logrando los resultados esperados. Las técnicas que adoptes, con mayor o menor adaptación, terminarán funcionando.
Sin embargo, ¡no siempre es así!
Cualquier profesión, incluida la de entrenador personal, exige un grado de actualización y especialización continuo, ya que las técnicas, ejercicios o accesorios están en constante evolución, aportando necesariamente mejores y mayores resultados. Por otro lado, los enfoques hacia los atletas también pueden mejorarse, ayudando a tratar con personas que tienen algún tipo de necesidad o condición especial.
Claro que habrá momentos en que la duda se instala, creyendo que quizá no tienes los conocimientos técnicos necesarios para atender las necesidades de ese atleta y terminas rechazándolo.
¡Eso es justo lo que no debes hacer!
Es absolutamente normal tener miedo al enfrentarse a algo que, al principio, desconoces. Pero el objetivo es que no permitas que la duda se instale.
“Entonces, ¿qué debo hacer?”
Hay algunos pasos que debes seguir:
👉 NUNCA rechaces a quien te busca!
Esta es una verdad indiscutible: a no ser que exista un motivo muy fuerte (no tengas capacidad para atender al atleta, estés construyendo tu marca personal enfocándote en un segmento específico o tengas información de “fuente confiable” de que el atleta será problemático o es posible que incumpla sus obligaciones contractuales), no hay razones para rechazar a un cliente. Para quien sufre una condición que puede limitar su vida, el rechazo tiene un impacto muy negativo a nivel psicológico.
Crea relaciones con otros entrenadores personales. De este modo, si no puedes atender a tu atleta, podrás derivarlo a otro colega, solucionando el “problema” del atleta y fomentando una convivencia sana con la competencia.
👉 Formación, formación, formación…
Como mencionamos antes, la constante evolución y formación son esenciales, pues permiten actualizar los conocimientos y la forma en que los aplicas. Obtener nuevos conocimientos y especializaciones añade nuevas capacidades a los servicios que ofreces: conocer y entender cómo manejar algunas condiciones específicas puede darte las herramientas adecuadas para añadir valor a los planes de entrenamiento que propones.
👉 Crea alianzas exitosas con profesionales de otras áreas
Busca otros profesionales de áreas complementarias o incluso diferentes al fitness. Este enfoque te permitirá adquirir conocimientos para manejar condiciones más complejas de algunos atletas, ayudando a diseñar un plan de entrenamiento más coherente y a entender los límites de lo que puedes aplicar al atleta. Hablamos de psicólogos, médicos especializados, nutricionistas, etc.
👉 Entiende a tu atleta
Si ya te has autoevaluado como entrenador personal y te has reunido con personas que pueden ayudarte a prestar un mejor servicio, es hora de conocer a tu atleta, cuáles son sus necesidades y cómo puedes ayudarle. Tu atleta puede tener dificultades para compartir contigo cuáles son sus objetivos. Por eso, no temas involucrar a quienes lo apoyan en su vida diaria, sea un cuidador, un familiar cercano o incluso un cónyuge. Esta participación en el plan de entrenamiento que estás diseñando te permitirá conocer más a fondo a la persona que quieres entrenar, su día a día, sus dificultades y cómo deberías reaccionar ante ellas.
Consideraciones finales
Como solemos decir aquí en el blog, “¡cada atleta es único!”. Sin embargo, hay aspectos comunes en el proceso de aceptación: todos tienen deseos y objetivos que no deben ser ignorados ni menospreciados.
Nuestro consejo es claro: evalúa a tu cliente, busca otros profesionales que te ayuden en esa evaluación y, si puedes, emprende la aventura. En ningún momento debes dudar de tus capacidades como entrenador personal. Por el contrario, si tu atleta (o quien lo cuida) acudió a ti, es porque cree que serás capaz de ayudar.
De nuestra parte, puedes contar con la ayuda de nuestro equipo, que buscará brindarte los mejores consejos para las necesidades que puedas encontrar: ¡habla con nosotros! BOOMFIT está aquí para mejorar aún más los servicios que ofreces.
¡Buen entrenamiento!


