Mucho más que conocimiento técnico, existe todo un trabajo donde la disciplina, la empatía y la capacidad de inspirar se convierten en herramientas esenciales. Un Entrenador Personal no solo es una guía en el proceso de transformación física, sino también un apoyo emocional y motivacional.
El equipo de la BOOMFIT fue en busca de Renato Mendes, Entrenador Personal y CEO del Estudio FlexFit, quien comparte su experiencia desde el momento en que decidió abrazar esta profesión.
Cómo comenzó todo…
Cuando le preguntamos qué lo motivó a ser Entrenador Personal, Renato fue muy claro: “Siempre estuve ligado al deporte desde muy niño, fue una elección natural”. Esta conexión con el ejercicio físico se transformó en una pasión, que más tarde se fue materializando al elegir la profesión de Entrenador Personal y que hoy hace de Renato un profesional muy realizado: “Cuando recibí el primer mensaje de un cliente que decía que, gracias a mí, se sentía mejor persona en varios aspectos, me hizo creer que estoy en el camino correcto.”
Como una “voz activa” en la vida de muchas personas, Renato no tiene dudas de que la mayor herramienta es la motivación que transmite a sus clientes: “Sé lo mucho que influye nuestro bienestar mental en sentirnos bien con nuestro cuerpo. La motivación es hacer que los clientes alcancen eso.”
Pero, cuando invertimos la pregunta y le preguntamos qué lo motiva a él, Renato aplica una estrategia muy clara: “Tengo eso mismo, una rutina. Todos los días de la semana, independientemente de todo, a las 7:30 de la mañana estoy entrenando. No es negociable.” Pero la disciplina no se limita solo a los entrenamientos. Renato aplica el mismo principio en su vida personal, especialmente en el tiempo dedicado a la familia: “Al igual que la disciplina para entrenar, tengo la misma regla para el tiempo en familia. No es negociable.”
Sobre la profesión, hay desafíos evidentes, comenzando desde la devaluación hacia un Entrenador Personal: “El mayor desafío son los clientes que no ven el valor en lo que nosotros los entrenadores hacemos.” También existe esa “presión” de que los Entrenadores Personales deben estar en forma y ser un ejemplo para sus clientes: “Soy vanidoso, me gusta estar en forma y me esfuerzo por dar el ejemplo”, resume.
La “interacción con las personas” es, por su parte, muy gratificante: “Hay momentos épicos que jamás olvidaré”. Y, de hecho, existen confidencias y un apoyo emocional que hacen que la figura del Entrenador Personal sea aún más crucial: “Ayudar a personas a alcanzar su mejor versión a través del ejercicio físico y las conversaciones más íntimas que tenemos. Siento que muchos clientes se sienten cómodos para desahogarse con nosotros, y es bueno tener a alguien con quien compartir.”
“Consistencia. La consistencia lo es todo para lograr cualquier resultado”
Para quienes están dando los primeros pasos en la profesión de Entrenador Personal, Renato ofrece un consejo simple pero esencial: “Les diría que aprendan habilidades de comunicación y relación interpersonal.” La capacidad de establecer una conexión verdadera con los clientes es, para Renato, uno de los pilares del éxito.
Y cuando se trata de transmitir un mensaje que sirve de base para sus entrenamientos y para la vida, Renato es claro: “Consistencia. La consistencia lo es todo para lograr cualquier resultado.”
Consideraciones Finales
Mucho más que orientar entrenamientos, un Entrenador Personal inspira, motiva y transforma vidas de forma profunda. A pesar de los desafíos —desde la disciplina personal hasta conseguir la confianza de los clientes— existen recompensas muy gratificantes, como las transformaciones y los momentos únicos compartidos.
Para Renato, el secreto está en mantener la consistencia y el equilibrio, tanto en la vida personal como en la profesional. Su trayectoria como Entrenador Personal y CEO de FlexFit es la prueba de que, con dedicación y empatía, es posible dejar una marca significativa en la vida de quienes confían en su trabajo.
¡Buen entrenamiento!


