¡Compromiso, excelencia, orientación, disciplina, rigor, inspiración (...)!
Hay una amplia variedad de palabras que encajan perfectamente en la profesión de un Entrenador Personal.
Puedes llevar muchos años en este mundo del fitness y tener una gran experiencia, pero siempre es importante recordar que no debes perder la "ilusión" por una profesión en la que tienes personas que te necesitan y que creen en tu trabajo.
Por el contrario, esos atletas deben ser un principio orientador del profesional que eres y del que jamás debes perder la esencia o, simplemente, dejar de lado.
En este artículo, abordamos los principios básicos que miden y distinguen, desde el principio, a un buen profesional de uno malo. ¡Los atletas son tu principal activo!
¡Los atletas son tu principal activo!
Tu carrera es un negocio y solo sobrevive si tienes personas que creen en ti y en tu trabajo. Una de las principales características que te diferenciará es el Compromiso que "firmaste" con tu atleta… y a partir de ahí, todo fluye.
¿Pero cómo?
¡El foco de tu atleta es tu foco!
Cuando estás diseñando el plan de entrenamiento con tu atleta, debes estar abierto a los objetivos que él/ella tiene sobre la relación que allí se está iniciando.
Enfócate en ese objetivo: eso inducirá una mayor motivación. Pero no seas un mero entrenador que da órdenes o indica ejercicios: muestra compromiso y preocupación por la adaptación del atleta al plan de entrenamiento, muéstrate compasivo con las dificultades mientras manifiestas firmeza para superar los objetivos. Esa postura resultará en una mejora de la relación entre tú y tu atleta, y producirá efectos a largo plazo.
¡Sé exigente y muestra el profesional que eres!
¡No seas "vago"!
Seamos honestos: ningún negocio se hace solo. Y si hablamos de la carrera de Entrenador Personal, esta máxima se aplica aún más, teniendo en cuenta que es un negocio muy basado en la relación interpersonal.
Por eso, opta por una postura profesional, evitando retrasos innecesarios y excusas que pueden ser percibidos por tus atletas como "poco profesionales". Si sucede un imprevisto de última hora y es necesario posponer la sesión, avisa a tu atleta y, si es posible, ofrece una sugerencia para una nueva fecha. Si lo prefieres, puedes ser evasivo y no mencionar el motivo del aplazamiento. Solo el acto de avisar al atleta demuestra respeto y empatía, pues esa persona programó su vida para esa sesión y ya no se realizará.
Además, evita la desorganización: gestiona a tus atletas para que encajen a lo largo de tu día, garantizando una sana convivencia entre tu vida profesional y personal. Crea fichas de cada atleta, registrando información sobre progresos, dificultades y características (enfermedades, limitaciones, necesidades, etc.). Así podrás crear un perfil que seguirás con el tiempo, además de ser una excelente ayuda para no olvidar los planes de cada atleta.
Evita la "psicología inversa"
Muchos Entrenadores Personales creen que los inputs negativos son grandes impulsos para los atletas, ya que estos quieren demostrar que pueden hacer lo que se les pide. Pero no siempre es así.
Ya hemos dicho aquí en el blog que cada atleta es único: cada persona tiene sus historias de vida, sus dificultades y sus miedos. Además, el deporte juega un papel fundamental en la mejora de la salud mental.
Un factor desestabilizador en una actividad no es positivo, por lo que adoptar una actitud de apoyo, "animando" a tu atleta, debe estar siempre presente: escucha a tu atleta, eso ayudará a crear una mejor relación y permitirá que, juntos, alcancen los objetivos.
Evita la actitud de "¡Soy el mejor!"
"Mandar" y "Orientar" no son sinónimos, así como "Cantidad" no es lo mismo que "Calidad". En clase, muchos Entrenadores Personales creen que su actividad se define en mandar hacer ejercicios para cumplir los tiempos de las sesiones. Y si es posible incluir en el mismo espacio a dos o más atletas, mejor. Puede que sea una estrategia efectiva a corto plazo, pero rápidamente el atleta se dará cuenta de que no está siendo adecuadamente acompañado, frustrando todas las esperanzas que depositó en ti cuando te contrató.
Opta por una actitud ética, prestando un servicio transparente y enfocado solo en el atleta, acompañando y explicando todos los pasos de las sesiones. "Simple is always Better!". Si eres bueno, los atletas acabarán por aparecer.
¡No te detengas!
Muchos Entrenadores Personales, después de la formación inicial, no estudian más, ¡creen que eso es suficiente!
Pero no: ¡de ninguna manera basta! El curso inicial es solo el primer paso. Si realmente quieres adentrarte en el mundo del fitness y ser un buen profesional, tendrás que invertir en formación constante fuera de horas, para actualizar tus metodologías de trabajo y las técnicas adoptadas, además de aprender en otros ámbitos relacionados con el fitness, ya sea la relación interpersonal, coaching, nutrición o incluso marketing digital.
Así podrás obtener otras herramientas que no te ofrecen en el curso inicial, trayendo a tus planes de entrenamiento una visión más amplia y holística de cómo el ejercicio puede afectar la vida de tus atletas en varios niveles.
Consideraciones finales
Ser Entrenador Personal es una profesión/carrera de gran responsabilidad. Es mucho más que ejercicios: involucra el compromiso entre tú y el atleta, en una relación de amistad y respeto que se va construyendo y que implica confianza mutua. En BOOMFIT, creemos que esa confianza se construye cuando el profesional demuestra ser capaz de responder a los anhelos de los atletas.
Todos los días ayudamos a decenas de Entrenadores Personales en ese propósito, ofreciendo más de 350 equipos y accesorios en nuestra tienda online. Si tienes dudas sobre cómo puedes ayudar a tus atletas, habla con nosotros: ¡tenemos un equipo listo para ayudarte!
